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Puede que algo parecido a nuestro ejemplo te haya pasado con las encuadernaciones modernas, las ediciones tipo de bolsillo con tapas blandas.

Poco a poco y por las lecturas y relecturas de la obra, hay páginas que comienzan a separarse del libro…

La cosa empieza así




Esto se produce, aparte de por el uso, porque la cola se ha oxidado, ha perdido propiedades y ya no cumple su función de sujeción.

Y así puede terminar


 
En realidad esta foto la tomamos cuando ya nos habíamos metido en faena con este trabajo, separamos las hojas una a una y eliminamos los restos de adhesivo.

Podríamos haber encuadernado a la manera tradicional, elegir un papel bonito y una tela que le combinara, pero las tapas de este libro nos gustaron.

Tenían dorados y formas geométricas, un dibujo muy acorde con el contenido y no estaba mal conservada.



Con esmero, podíamos recuperar hasta el lomo!

Esto no suele ser viable, ya que es la zona del libro que más sufre, por donde dobla y todo lo que esté impreso en esta parte es susceptible de desaparecer.

Así que decidimos recortar las partes principales e integrarlas en las tapas nuevas que íbamos a ponerle.

Utilizamos dos cartones, uno de ellos con una abertura a la medida de cada uno de los segmentos que íbamos a encastrar.

Extrapolando a la marquetería, y con todas sus salvedades, la encuadernación con ventana sigue la técnica de incrustación o embutido, que consiste en abrir un hueco en la madera a medida de la pieza que se va a insertar. 

Estas piezas suelen ser de un material de calidad superior a la madera que hace las veces de soporte, y tiene un color que le hace contraste.

En nuestro caso, consideramos la tapa original como un elemento si no de calidad superior, sí un elemento de importancia. 

Acorde a la premisa básica de la restauración, conservamos la mayor parte del original que nos fué posible. 

Y respecto a la estética, ya que el diseño incluía los dorados, elegimos tela negra para encuadernar.

Ha quedado elegante, ¿No crees?





Además para el interior utilizamos uno de los pliegos de
guardas al engrudo que te enseñamos a hacer



Y así hemos recuperado estas tapas, mediante la encuadernación en ventana.

La verdad que tiene muchas posibilidades, es una técnica que utilizamos en otra ocasión para una
decoración en fantasía.

Esta vez lo hemos hecho de forma clásica, adaptando los elementos a las nuevas tapas pero en su posición original.



¡Muchas gracias por leer!
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