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Una de nuestras misiones principales es la conservación del patrimonio, seguir disfrutando de los objetos que nos rodean, devolviéndoles su funcionalidad.

Si hace unas semanas te mostrábamos
cómo mantener las tapas blandas de un libro, esta vez vamos a ver cómo restauramos un libro de tapa dura.

Para conservar estas tapas utilizamos la técnica Bradel.

UN POQUITO DE HISTORIA

La encuadernación en Bradel surge en el S XVIII en Alemania de la mano y el ingenio del encuadernador francés  Alexis-Pierre Bradel.

Aunque él emigrase a Alemania, la familia Bradel tenía mucho prestigio y éxito en el campo de la encuadernación, como prueba tenemos el almanaque “Las 25000 direcciones de París para 1816”, unas páginas amarillas de la época donde aparecen tres direcciones de Relieurs (encuadernadores) con el nombre de Bradel.



LA TÉCNICA

En un principio la encuadernación Bradel se concibe como una forma rápida y provisional de encuadernar un libro, y aunque la técnica ha evolucionado y hoy día podemos encontrar muchas variantes, aunque todas siguen el mismo principio:

La encuadernación se realiza considerando tres piezas independientes (lomera y tapas) ensambladas dejando un espacio intermedio (franquicia o canal).

Al considerar la encuadernación por piezas, es posible integrar las tapas originales en la encuadernación, vamos a ver nuestro ejemplo:


RESTAURACION DEL LIBRO

Tenemos un libro de los años 70 que nos llega por piezas, ya no existe el lomo pero se conservan las tapas, aunque deterioradas en los cantos.







El procedimiento que seguimos con el cuerpo del libro es el de siempre: separar los cuadernillos, limpiar los restos de adhesivos, restaurar el papel en los pliegos que sea necesario y coser.

La gran diferencia en nuestro caso viene dado por el tratamiento a la cubierta.

Hemos restaurado las tapas duras, asentando las capas del cartón y recuperando el dibujo perdido:



La encuadernación se realiza en una piel sintética marrón, acorde con la estética general del libro pero sin robarle el protagonismo a las tapas, que el elemento importante en este caso.

Se realizan los pasos de encolado y preparación del lomo pero en este caso, se alarga la cubierta de la lomera para que soporte y encaje la tapa original del libro.

Al hacer la vuelta, se inclina la piel o tela en diagonal hacia el interior para que cuando pongamos las tapas no se aprecie.

Creemos que es más fácil con un esquema, te dejamos
aquí uno, que aunque está en francés, las imágenes son un idioma universal.

Siguiendo la técnica Bradel hemos recuperado este clásico de la literatura juvenil.








¡Gracias por leer!
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